Disturbios y guardias penitenciarios como rehenes tras los motines registrados en Renovación 1 y El Boquerón

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Dos motines simultáneos se registraron desde el miércoles 4 de noviembre en centros carcelarios de Guatemala, uno en la cárcel de máxima seguridad Renovación 1, en Escuintla, y otro en la cárcel El Boquerón, en Santa Rosa.

En Renovación 1, los reos habrían tomado como rehenes a aproximadamente 20 guardias del Sistema Penitenciario (SP), no obstante, los últimos reportes indicaron que los guardias que supuestamente estaban de rehenes han sido retirados y las autoridades coordinan para tratar de retomar el control.

Fuentes señalan que los responsables serían integrantes de la Mara Salvatrucha (MS), quienes estarían denunciando supuestos tratos inhumanos y exigiendo, entre otras peticiones, la destitución del director general del Sistema Penitenciario, Jorge López Dellachiesa.

Hasta el momento las autoridades no han revelado oficialmente las causas del motín, los sectores de los centros carcelarios donde se desarrollan los incidentes, ni la situación de los guardias presuntamente retenidos.

En la prisión de máxima seguridad permanecen recluidos integrantes de la pandilla Mara Salvatrucha y Los Paisas, incluidos sus principales cabecillas y, de acuerdo con informes, éste es el segundo motín registrado en menos de dos semanas en Renovación 1.

Por otro lado, se reportó otro motín en la cárcel El Boquerón, en Santa Rosa, donde señalaron que tres guardias fueron retenidos, sin embargo, las autoridades no han proporcionado detalles sobre las circunstancias del incidente.

El Ministerio de Gobernación informó, a través de sus redes sociales, que activó los protocolos de seguridad para restablecer el control en los centros penitenciarios El Boquerón y Renovación I, tras los disturbios registrados durante la noche del miércoles.

Los motines comenzaron durante la noche

La crisis en la cárcel de máxima seguridad Renovación I se prolongó durante toda la noche del miércoles 4 de noviembre y la madrugada de este jueves 5 de noviembre.

La situación generó un amplio despliegue de fuerzas policiales y militares en los alrededores del centro carcelario. Sin embargo, mientras se coordinaba una estrategia para retomar las instalaciones, la dirección del SP ordenó retirar a todo el personal de custodia que permanecía en el interior del penal.

La instrucción comenzó a ejecutarse desde las 00:18 horas y, para las 00:33, ya no había guardias del Sistema Penitenciario dentro de Renovación I. Las fuerzas de seguridad permanecían en el exterior, reforzando el perímetro y vigilando posibles rutas de escape.

Los primeros reportes sobre los disturbios surgieron alrededor de las 19:00 horas del miércoles. La información preliminar señalaba los reclusos habrían tomado como rehenes a varios custodios durante el cambio de turno, previsto para las 18 horas.

A las 20:00 horas se confirmó la alerta por el motín en Renovación I, mientras que a las 20:34 horas se reportó otro incidente en la cárcel El Boquerón, en Santa Rosa, específicamente en el sector identificado con la Mara Salvatrucha.

En el caso de Renovación I, las primeras versiones ubicaban los disturbios en áreas ocupadas por integrantes de esa pandilla y por los denominados Paisas. No obstante, durante varias horas las autoridades todavía intentaban establecer qué sectores permanecían bajo control de los reos.

Para las 23.08 horas, el despliegue policial y militar ya era evidente frente al centro carcelario. En el lugar se encontraban elementos de las Fuerzas Especiales Policiales, el Grupo de Acción Rápida, los Lobos y el Ejército.

Mientras continuaban llegando refuerzos, los mandos coordinaban las acciones mediante videollamadas con autoridades del Ministerio de Gobernación (Mingob), la Policía Nacional Civil (PNC) y el Sistema Penitenciario con el objetivo de definir la estrategia de ingreso y recuperar el control de las instalaciones.

La orden de sacar a los custodios

Las primeras estimaciones sobre la cantidad de guardias retenidos oscilaban entre ocho y 15. Sin embargo, posteriormente se reconstruyó una cifra preliminar de 21 custodios que habrían integrado el primer grupo retenido.

Según los testimonios trasladados por guardias del SP a los agentes policiales, el incidente ocurrió durante el relevo de personal. Los custodios que ingresaron para cubrir el siguiente turno no pudieron salir como estaba previsto.

A las 00:23 horas, durante una videollamada, el director de la PNC, Erick Rolando Osoy, instruyó a las fuerzas especiales para que ingresaran al centro penitenciario y tomaran el control.

En las coordinaciones también participaron el viceministro de Seguridad, Estuardo Roberto Solórzano; el ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, y el director del Sistema Penitenciario, Jorge Guillermo López Dellachiessa.

Mientras se recibían las instrucciones, Juan Álvarez, jefe del distrito sur de la PNC, informaba sobre el desarrollo del operativo a los agentes desplegados.

La decisión de retirar a los custodios provocó resistencia inicial entre algunos trabajadores, quienes advertían que todavía tenían compañeros dentro del penal y que no podían abandonar sus puestos ante el riesgo de una fuga.

Pese a esas objeciones, el director del SP ordenó que todos cumplieran la instrucción y salieran del recinto.

De acuerdo con las coordinaciones escuchadas en el lugar, seis guardias del primer grupo salieron aproximadamente a las 23:45 horas, mientras que otros 15 abandonaron las instalaciones alrededor de las 00:18 horas. Posteriormente también fueron retirados los trabajadores que habían ingresado para realizar el relevo.

Las autoridades identificaron a 36 trabajadores del Sistema Penitenciario relacionados con el incidente, aunque esta cantidad no correspondía al número de supuestos rehenes.

Gobernación se pronunció hasta que el penal estaba sin guardias

El Ministerio de Gobernación se pronunció públicamente hasta las 00:33 horas, casi cinco horas después de las primeras alertas.

El comunicado informó que las fuerzas de seguridad habían activado los protocolos correspondientes para restablecer el control en ambos centros penitenciarios y que se desarrollaba una primera fase de evaluación, sin embrago, no detalló cuántos custodios habían sido retenidos ni explicó las condiciones en las que se encontraba la cárcel.

A las 00:52 horas llegaron al lugar vehículos blindados del Ejército, conocidos como armadillos, mientras continuaba el despliegue de unidades policiales y militares.

También acudieron tres representantes de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), quienes permanecieron algunos minutos en el área. Después de recibir información de que todos los guardias habían salido del penal, se retiraron.

Alrededor de la 1 de la madrugada, los mandos policiales reiteraban que no quedaban custodios del SP dentro de Renovación I. Pese a ello, todavía no se anunciaba que las autoridades hubieran recuperado el control de las instalaciones.

El dispositivo de seguridad se mantuvo en el exterior, con instrucciones para reforzar el cerco y prevenir posibles evasiones. Entre las opciones que se mencionaban estaba realizar el ingreso durante las primeras horas de la mañana, aunque todavía no existía una hora definida.

A la 01:21 horas, el Ejército desplegó un dron con capacidad infrarroja para mantener la vigilancia aérea sobre el centro penitenciario.

De acuerdo con la información preliminar obtenida durante el operativo, los guardias que salieron indicaron que no estaban retenidos y que su permanencia en el interior respondía al temor de abandonar sus puestos ante una posible fuga de privados de libertad.

Renovación I, escenario de constantes motines

Renovación I es una cárcel de máxima seguridad con capacidad para albergar a 252 privados de libertad, en su mayoría considerados de alta peligrosidad. Entre los reclusos se encuentra Aldo Dupie Ochoa Mejía, alias El Lobo, máximo líder de la pandilla Barrio 18 en Guatemala.

Este último motín se suma a otra serie de disturbios recientes como el registrado el 17 de enero de 2025, cuando grupos de pandilleros se amotinaron simultáneamente en tres centros penitenciarios: Renovación I, en Escuintla; Fraijanes II y el sector 11 del Centro Preventivo de la zona 18, en las afueras de la capital.

Durante 2025, las autoridades trasladaron a los principales cabecillas de estructuras criminales a Renovación I, donde permanecen bajo un régimen de aislamiento. Desde entonces, los motines y las exigencias de los pandilleros para conseguir el retorno de sus líderes se han convertido en un desafío recurrente para las autoridades penitenciarias.

La crisis de este miércoles y jueves vuelve a poner en evidencia las dificultades de las instituciones de seguridad para responder a los disturbios en los centros carcelarios y garantizar el control de las instalaciones.

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