Lideresas maya mam: racismo y violencia en Guatemala

Juana Sales Morales y Alejandra García Ramírez, lideresas maya mam, en el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas

En el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas, Noticias ONU conversó con dos lideresas guatemaltecas sobre racismo y violencia en un Estado que, dicen, las élites no abren al reconocimiento real de la diversidad.
Juana Sales Morales, del pueblo maya mam, heredó la resiliencia de su padre, quien aprendió a leer solo, se refugió en México en el conflicto armado y negoció el retorno. Ella se casó, sufrió violencia, se divorció y decidió estudiar de cero: sus documentos se quemaron en la guerra. Hoy es lideresa del Movimiento de Mujeres Indígenas Tz’ununija’, que agrupa 85 organizaciones.

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Juana Sales, lideresa indígena de Guatemala, durante el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas 2024

Guatemala, el país más poblado de Centroamérica, tiene uno de los mayores porcentajes de población indígena. El informe de la oficina de la ONU para los derechos humanos documenta desigualdades sistémicas, discriminación y racismo. “Siempre ha habido exclusión y marginación”, afirma Juana. Señala corrupción —visible en los obstáculos electorales de 2023— y un Congreso con una sola diputada indígena pese a las alianzas. “No hay voluntad política porque hay un sistema corrompido.”
Describe racismo de élites, de imaginarios, legal e interpersonal. En los años 90, sin título estatal, la trataban como “una señora”, no como “la licenciada”. Sacó “ese cartón”, trabajó en la ONU desde 2000 como traductora y luego en la misión. Terminó licenciatura y maestría: “Cuando uno rompe el silencio rompe también con los estigmas.”

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Alejandra García Ramírez, joven lideresa indígena de Guatemala, durante el Foro Permanente

Tz’ununija’, desde 2010, forma lideresas. Ponen la violencia en la mesa desde la mirada indígena: de género, política, obstétrica y electoral. “El racismo lo estamos viviendo como una violencia.” Ya no piden permiso para el traje o el idioma. Exigen respeto a sus formas de vida, frente a criminalización, desalojos y despojo. Territorio, dice, es conocimiento, cultura y cosmovisión, no solo geografía. Puede armonizarse con la democracia si hay voluntad y mecanismos, no solo leyes en el papel.
Alejandra García Ramírez, también mam, licenciada en matemática y física, llegó al Foro como presidenta de la Coordinadora Departamental de la Juventud Huehueteca, nominada por Pop Noj. Señala la falta de educación bilingüe intercultural, el racismo en salud no descentralizada y la ausencia de salud sexual y reproductiva integral. Pide presupuesto. Forma parte de NAB’IL, ocho meses de formación de ACNUDH, UNFPA y OIM para juventudes indígenas y mestizas.
Llama a conocer marcos legales nacionales e internacionales, a que el Foro no sea solo para escuchar y a que las mujeres se eduquen y se organicen: “Las decisiones del Estado nos terminan afectando.”

https://news.un.org/es/interview/2024/05/1529406