Agotamiento de reservas hídricas es más grave de lo estimado, según la NASA

La NASA en colaboración con la Universidad de Maryland en Estados Unidos, realizaron un estudio donde se revela que el agotamiento de las reservas de agua dulce en el planeta, especialmente los acuíferos subterráneos, es un 33 % más grave de lo estimado.

Una nueva técnica de procesamiento de datos satelitales creada para monitorear las reservas de agua terrestre con una precisión espacial, ha sido utilizada por diversos investigadores para dar seguimiento a la problemática; a partir de este método, se analizaron nuevamente los datos globales sobre el almacenamiento de agua terrestre entre 2002 y 2025, permitiendo observarlos con mayor resolución.

Así mismo, gracias al análisis de mediciones de gravedad de las misiones de la agencia espacial estadounidense GRACE y GRACE-FO, se identificaron 40 puntos críticos a nivel global donde ciertas actividades humanas como el riego agrícola o la construcción de presas, alteran significativamente el ciclo hidrológico del agua dulce en el planeta.

En el periodo de estudio de dichos puntos críticos, se registró que la pérdida de almacenamiento de agua de 2,122 gigatoneladas, superó la ganancia neta de 2,432 gigatoneladas; esto quiere decir que el agotamiento de agua dulce, especialmente en acuíferos subterráneos, es un 33 % más grave de lo que estimaban los métodos tradicionales de medición hasta ahora, destacaron los autores.

De acuerdo al estudio realizado, los principales factores que impactan en la pérdida de almacenamiento hídrico, en todos los continentes, son los riegos agrícolas, la deforestación y la construcción de presas.

Entre las regiones más afectadas por esta situación se encuentran el Norte de la India, debido al retroceso de glaciares del Himalaya y la sobreexplotación masiva de acuíferos para agricultura, así como las tierras altas de Brasil, por la combinación de sequías extremas y el riego agrícola, misma razón por la que destacan Oriente Medio y el norte de África, en especial Arabia Saudita central y Turquía.

En el caso de Irán, las afectaciones se deben a las pérdidas extremas en la cuenca del lago Urmia y el desierto central y, por su parte, las llanuras del norte de China han sido perjudicadas ya que concentran una de las zonas de mayor producción agrícola y extracción de agua subterránea del país.

Del lado de Norteamérica, en el suroeste de Estados Unidos y el valle central de California, las principales razones de la pérdidas son las sequías sin precedentes y el bombeo intensivo, mientras que el estado de Chihuahua en México, así como en la cuenca central alrededor de la capital del país, también se han registrado grandes mermas de agua.

Finalmente, destaca una pérdida de reservas de agua dulce muy notable en el Mar de Aral ubicado en Asia Central, debido a la desviación histórica de ríos para irrigación y la laguna Mar Chiquita en Argentina, por riegos agrícolas y factores climáticos.

El estudio de la Nasa no es el único que ha abordado esta situación, en enero de este año, la ONU presentó un informe donde advirtió que el mundo había entrado en una nueva etapa que los científicos llaman bancarrota hídrica, ésto debido a que la humanidad utiliza el agua a un ritmo mucho mayor del que la naturaleza puede reponer.

El entrono natural aporta ingresos de agua mediante la lluvia, la nieve y el deshielo, sin embargo, la sobreexplotación de ríos, lagos, humedales y acuíferos subterráneos, sumada al aumento de temperaturas y sequías provocado por el cambio climático, han originado un déficit hídrico que continúa en aumento, por lo que el planeta está gastando más de lo que recibe.

Los resultados de la pérdida de almacenamiento hídrico son cada vez más evidentes, cuerpos de agua que se reducen, acuíferos en declive, terrenos que se hunden y un avance acelerado de la desertificación.