Protestan en Francia generan caos, daños en las calles y miles de detenidos

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Tras las protestas ocurridas este sábado en Francia, sus calles mostraron escenas de destrucción generalizada en todo el país como resultado de los enfrentamientos entre la policía y manifestantes que se pronunciaron por el deterioro de la educación, los altos precios y el retroceso del Estado de bienestar.

Derivado de las protestas, se observaron negocios destrozados, autos quemados, bicicletas carbonizadas y montañas de vidrio y residuos en las calles de Paris. Además, la policía reportó el arresto de unas 2.400 personas aproximadamente, mientras que más de 550.000 manifestantes salieron a las calles, la mayoría de forma pacífica, para participar en las protestas.

En el marco de las elecciones presidenciales de abril, el gobierno culpó a la “extrema izquierda” de incitar las protestas de este sábado, mientras que el líder del principal partido izquierdista lo acusó de “jugar con fuego” al provocar el caos en las calles.

El jefe de la cartera del Interior, Laurent Nuñez, afirmó que se registraron saqueos o intentos de saqueo en varias ciudades, entre ellas París, Ruan, Nantes, Toulouse y Marsella e indicó que unos mil policías resultaron heridos en los disturbios.

Afectaciones en múltiples ciudades

La manifestación principal se desarrolló en la capital francesa, no obstante en la ciudad de Limoges, 400 kilómetros al sur, los bomberos reportaron la contención de un incendio en el edificio del ayuntamiento. La prefectura local informó que el edificio estaba en gran medida perdido.

Por otro lado, un joven sufrió un impacto que le ocasionó la pérdida de una mano a causa de un pequeño artefacto explosivo en Saint-Étienne, según informó en redes sociales Régis Juanico, alcalde de esta ciudad.

Los disturbios también registraron daños en una comisaría de Marsella, donde hubo incendios y personas enmascaradas en las calles. El prefecto de Bocas del Ródano, departamento de Marsella, afirmó que 107 agentes de policía resultaron gravemente heridos tras los saqueos y la violencia en la ciudad.

Al este de Francia, en Lyon, los manifestantes incendiaron la oficina de turismo tanto en el interior como en el exterior del edificio y destrozaron varias ventanas, según medios locales y agencias de noticias como la AFP.

La policía local señaló que “individuos hostiles” impidieron a los bomberos que sofocaran el incendio con seguridad, mientras que los agentes de policía trabajaban para dispersar a los grupos violentos.

Por su parte, algunos periodistas informaron que muchos edificios de alrededor fueron destrozados y algunos manifestantes saquearon comercios y lanzaron botellas de vidrio, agravando el caos.

Antecedentes

Las manifestaciones iniciaron desde el mes pasado en escuelas de los barrios periféricos pobres del norte de París, donde la indignación por las ausencias de los profesores y el mal estado de las instalaciones se transformó rápidamente en un movimiento a escala nacional contra la desigualdad, la escasa inversión pública y el deterioro del nivel educativo.

Entre los manifestantes estaban los llamado “chalecos amarillos”, grupo conocido por las protestas contra la subida de los precios del combustible, así como sindicatos y jóvenes en general, sin embargo, una amplia variedad de grupos se sumaron posteriormente a las protestas estudiantiles en todo el país.

El gobierno se pronuncia

El presidente francés, Emmanuel Macron, aseguró que en su país “no hay lugar para la violencia” y publicó un mensaje en redes sociales señalando que aquellos “que han destrozado y atacado prefecturas y comercios, así como saqueado ayuntamientos, serán procesados y castigados”.

Además, afirmó que se mantendrán unidos frente a los sembradores del caos, que sólo buscan derribar las instituciones e impedir las expresiones pacíficas de sus reivindicaciones puedan hacerlo.

Por su parte, el ministro de Interior destacó que la policía contribuyó a que las manifestaciones pacíficas pudieran llevarse a cabo.

Laurent Nuñez criticó a las figuras de la “extrema izquierda” que instaron abiertamente a la revuelta y afirmó que tendrán que asumir la responsabilidad del caos que se vivió el sábado en las calles de Francia.

De igual forma, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, aseguró que el país no se dejará “intimidar” y le reclamó a la izquierda por dar excusas a los manifestantes violentos. Asimismo, elogió a los agentes de policía por haber hecho frente a la violencia extrema y añadió que merecen el apoyo de la ciudadanía.

Postura del LFI y CGT

Por el lado contrario, Jean-Luc Mélenchon, líder del principal partido de izquierda La France Insoumise (LFI), acusó al primer ministro francés de incitar el conflicto y señaló que lo único que consiguió es unir a toda la juventud y a los sindicatos de trabajadores.

Además, en redes sociales mencionó que las ordenes del ministro de represión salvaje, han desencadenado una movilización sin precedentes en el país y que involucrarse con él en una polémica política, “demuestra que no es un hombre de Estado, es apenas un subordinado que está provocando una crisis de régimen”, escribió Mélenchon.

También resaltó que el gobierno fue quien se encargó de sembrar el caos con las acciones policiales y con sus decisiones “absurdas e incompetentes”, expresó.

Por su parte, la Confederación General del Trabajo de Francia (CGT) calificó esta oleada de manifestaciones como “una nueva etapa en el proceso de movilización” y sostuvo que el gobierno debe responder, a la brevedad, las demandas de la población como el aumentos de salarios y pensiones, así como el restablecimiento de un impuesto sobre la riqueza.

La CGT hizo un llamado a continuar con la movilización pacífica junto a los jóvenes en los próximos días, mismas que terminarán el 5 de noviembre con una gran jornada de huelga intersindical.

Vandalismo y saqueos

Diversos medios reportaron el contraste entre la manifestación oficial, que se dirigió desde la Place de la République hasta la Place de Clichy, y lo que ocurrió en varios puntos del resto de la capital, según Hugh Schofield, corresponsal de la BBC.

En las primeras horas del día parecía que las marchas se desarrollaban de forma pacífica, sin embargo, la situación se fue tornando más confusa y violenta con el paso de las horas.

Según indicaron las autoridades locales, en Tolón, al sur de Francia, se produjeron varios actos de violencia al frente de las protestas del sábado, donde dos agentes de policía resultaron heridos por proyectiles, mientras que individuos violentos desmontaron las vallas de un mercado navideño y las utilizaron contra la policía. .

Por otro lado, en Caen, en la región de Normandía, también se registraron derechos de violencia durante las manifestanciones, en las que algunos grupos se dedicaron a saquear y cometer actos de vandalismo lanzando piedras y pintando grafitis en varios edificios públicos de la ciudad; además, usaron una apisonadora para forzar una barrera policial y causaron daños a dos vehículos de la policía, señalaron las autoridades.

Ante estos hechos, Marine Le Pen, candidata presidencial del partido de extrema derecha Agrupación Nacional (RN) de Francia, acusó a los alborotadores de envenenar las manifestaciones de este sábado en todo el país. “Las reivindicaciones de los manifestantes han sido secuestradas por la extrema izquierda”, publicó en redes sociales

Protestas que reflejan la situación actual del país

La recientes movilizaciones han generado diversos cuestionamientos en torno a la manera tradicional de manifestarse en Francia, de forma pacífica normalmente, en contraste con los destrozos, el caos y la represión que se vivió en esta ocasión.

Analistas sugieren un paralelismo entre el periodo que comprende 2026-2027, con otros periodos que marcaron toda una época, como mayo de 1968, la Comuna de París de 1870 o las revoluciones sociales de 1848 en toda Europa.

El argumento de estos puntos de vista, surgen a partir de la actual incapacidad del gobierno centrista francés para actuar ante las demandas de la población, destacando el experimento fallido de diez años de macronismo radical, así como la desilusión generalizada con la política tal como se le conoce.

Además, resaltan otros factores como la crisis de la deuda francesa y el empobrecimiento provocado por la inflación, así como el auge de los extremos, la

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