Trabajo en prisiones planteado por Roberto Arzú generaría hasta 143 mdd de PIB anuales si se llegara a aplicar. Y es que de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, esta es una práctica importante para inhibir el delito y mejorar el bienestar de un país en concreto.
De acuerdo a lo explicado por el organismo, esa o sumas mayores de dinero pueden generarse a partir de la generación de convenios con centros penitenciarios y empresas privadas. Por ejemplo, en 2022 un informe de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles detalló que el trabajo penitenciario produce 11 mil millones de dólares en bienes y servicios al año.
Actualmente, en Guatemala la población carcelaria asciende a un aproximado de 23 mil a 26 mil personas. Esto significa que si el mismo ritmo de trabajo se implementara en Guatemala, las producción interna bruta sería cercana a los 143 millones de dólares de manera anual.

Trabajo en prisiones planteado por Roberto Arzú generaría hasta 143 mdd de PIB y mucho más.
Adicionalmente, esta clase de medidas regulan el derecho general al trabajo que tiene todo individuo. Otro punto positivo destacado por la OIT es el impacto que la práctica tiene para la reinserción social de los presos en cualquier entorno social. “Un estudio realizado en (1997) (…) con una muestra de sujetos que trabajó en la cárcel mostró una disminución de 24% en la reincidencia delictiva comparado al grupo que no recibió este beneficio”.
Estos convenios, regularizarían el sistema penitenciario de Guatemala y aumentarían el recurso público para programas sociales. De igual forma, emplearían a los más de 20 mil presos del país para labores manufactureras en las 26 cárceles de territorio guatemalteco. Con esto, podrían combatirse las extorsiones telefónicas, cuya cifra llegó a más de 150 llamadas promedio por día en 2025, según informó el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales.

